Clementina von Radics

I. Los que nacimos cerca del agua nunca le tenemos suficiente miedo a ahogarnos. Los moretones solían marcar mis rodillas por mis saltos de trepar árboles desafiando a la muerte. De niña, mi patio trasero era un bosque de arbustos de moras. Aprendí pronto que nada dulce te llegará sin espinas. II. A los doce años tu cuerpo se convierte en una moneda. Así que Jenny y yo nos sentamos y cortamos toda nuestra ropa hasta convertirla en nada. Ese año reprobé la clase de matemáticas pero sabía el número exacto de calorías en un palo de zanahoria. Aprendí pronto que ser deseada va de la mano con el hambre. III. La última vez que intenté gritar sentí a mi padre trepando por mi garganta y entrando en mi boca. IV. Hay cierto tipo de chica que lee Lolita a los catorce y encuentra la religión. Me pinté los ojos de negro y chupé cerezas de bar para ponerme la lengua roja. Había un chico que prometió que Judas realmente amaba a Jesús. Aprendí pronto que cada beso y traición están sujetos a interpretación. V. Creo que debió haber conversado con mis pesadillas sobre la manera exacta de lastimarme. VI. Nunca me rompió el corazón. Él solo lo convirtió en una brújula que siempre me lleva de vuelta a él.
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I. Los que nacimos cerca del agua nunca le tenemos suficiente miedo a ahogarnos. Los moretones solían marcar mis rodillas por mis saltos de trepar árboles desafiando a la muerte. De niña, mi patio trasero era un bosque de arbustos de moras. Aprendí pronto que nada dulce te llegará sin espinas. II. A los doce años tu cuerpo se convierte en una moneda. Así que Jenny y yo nos sentamos y cortamos toda nuestra ropa hasta convertirla en nada. Ese año reprobé la clase de matemáticas pero sabía el número exacto de calorías en un palo de zanahoria. Aprendí pronto que ser deseada va de la mano con el hambre. III. La última vez que intenté gritar sentí a mi padre trepando por mi garganta y entrando en mi boca. IV. Hay cierto tipo de chica que lee Lolita a los catorce y encuentra la religión. Me pinté los ojos de negro y chupé cerezas de bar para ponerme la lengua roja. Había un chico que prometió que Judas realmente amaba a Jesús. Aprendí pronto que cada beso y traición están sujetos a interpretación. V. Creo que debió haber conversado con mis pesadillas sobre la manera exacta de lastimarme. VI. Nunca me rompió el corazón. Él solo lo convirtió en una brújula que siempre me lleva de vuelta a él.


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Clementina von Radics


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