
He aquí otro ejemplo que algunas madres sobrecargadas de trabajo podrían encontrar inspirador. Vimos en el Capítulo 2 que ser quien produce el esperma no implica, por principio universal, que la crianza esté fuera de su ámbito de responsabilidad. Sin embargo, en el caso de la rata (como en la mayoría de los mamíferos), el equilibrio de compensaciones hace que sea más adaptativo para los machos dejar la crianza a las madres. Esto podría tentarnos a dar por sentado que los machos, por su sexo, carecen de la capacidad para cuidar a las crías. Podríamos suponer que, mediante la selección sexual, perdieron o nunca adquirieron la capacidad biológica de ser padres: que no está «en» sus genes, hormonas o circuitos neuronales. Que no está en su naturaleza masculina. Pero tengamos en cuenta que una característica fiable del sistema de desarrollo de una rata macho es la presencia de una hembra que se encarga del cuidado de las crías. Entonces, ¿qué sucede cuando un científico, en condiciones de laboratorio controladas, simula un movimiento feminista de roedores de la primera ola colocando machos en jaulas con crías pero sin hembras? En poco tiempo verás al macho «cuidando» al bebé, de forma muy similar a como lo hacen las hembras. Feminismo: 1. Selección sexual: nula.
Testosterona Rex: Mitos sobre el sexo, la ciencia y la sociedad.

Cordelia Fine
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