David Grann

Durante los primeros años de la Sociedad, ningún miembro personificó las excentricidades o la audaz misión de la organización más que Sir Francis Galton. Primo de Charles Darwin, había sido un niño prodigio que, a la edad de cuatro años, podía leer y recitar latín. Llegó a idear miríadas de inventos. Entre ellos se incluían un sombrero de copa ventilado; una máquina llamada Gumption-Reviver, que periódicamente le mojaba la cabeza para mantenerlo despierto durante interminables estudios; gafas subacuáticas; y una máquina de vapor de paletas giratorias. Sufriendo de crisis nerviosas periódicas —»esguince cerebral», como él lo llamaba— tenía una compulsión por medir y contar prácticamente todo. Cuantificó la sensibilidad del oído animal, usando un bastón que podía hacer un silbido discreto; la eficacia de la oración; la edad promedio de muerte en cada profesión (abogados: 66,51; médicos: 67,04); la cantidad exacta de cuerda necesaria para romper el cuello de un criminal sin decapitarlo; y los niveles de aburrimiento (en las reuniones de la Real Sociedad Geográfica, contaba la cantidad de personas que se inquietaban entre los asistentes).
– David Grann –


Autor frase

Durante los primeros años de la Sociedad, ningún miembro personificó las excentricidades o la audaz misión de la organización más que Sir Francis Galton. Primo de Charles Darwin, había sido un niño prodigio que, a la edad de cuatro años, podía leer y recitar latín. Llegó a idear miríadas de inventos. Entre ellos se incluían un sombrero de copa ventilado; una máquina llamada Gumption-Reviver, que periódicamente le mojaba la cabeza para mantenerlo despierto durante interminables estudios; gafas subacuáticas; y una máquina de vapor de paletas giratorias. Sufriendo de crisis nerviosas periódicas —»esguince cerebral», como él lo llamaba— tenía una compulsión por medir y contar prácticamente todo. Cuantificó la sensibilidad del oído animal, usando un bastón que podía hacer un silbido discreto; la eficacia de la oración; la edad promedio de muerte en cada profesión (abogados: 66,51; médicos: 67,04); la cantidad exacta de cuerda necesaria para romper el cuello de un criminal sin decapitarlo; y los niveles de aburrimiento (en las reuniones de la Real Sociedad Geográfica, contaba la cantidad de personas que se inquietaban entre los asistentes).

La ciudad perdida de Z: Una historia de obsesión mortal en el Amazonas


Autor FraseaME

David Grann


citas, citas célebres, citas de David Grann, citas famosas, declaraciones de David Grann, diálogos de David Grann, dichos famosos, frase célebre, frases, frases célebres, frases célebres de David Grann, frases de David Grann, frases famosas, frases hechas, obras de David Grann, proverbios, refranes, La ciudad perdida de Z: Una historia de obsesión mortal en el Amazonas
© Licencia cedida a FraseaME. Licencia CC BY-NC 4.0 NC
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
QR del artículo

¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?

Publica tus obras
Comparte esta frase:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *