
Te daré esto, mi amor, y ya no negociaré ni regatearé. Te amaré, tan seguro como Él me ha amado. Descubriré lo que pueda descubrir y, aunque sigas siendo un misterio, salvo el conocimiento de Dios, lo que revele de ti lo guardaré en la cámara más cálida de mi corazón, la misma cámara donde Dios se ha alojado en mí. Y haré esto hasta mi muerte, y a la muerte me llevará. Te amaré como Dios, por Dios, fortalecido por el poder de Dios. Dejaré de esperar tu amor, de exigirlo, de negociar por él, de jugar con él. Simplemente amaré. Me entrego a ti, y mañana lo haré de nuevo. Supongo que el reloj mismo se agotará antes de que yo termine en este altar de morir y morir de nuevo. Dios se arriesgó por mí. Yo me arriesgaré por ti. Y juntos, aprenderemos a amar, y quizás entonces, y solo entonces, comprenderemos esta gravedad que lo atrajo hacia nosotros.
Azul como el jazz: Reflexiones no religiosas sobre la espiritualidad cristiana

Donald Miller
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras