
Encontraron una moneda y lo ayudaron a acercarse al telescopio. Él se quejó y los insultó, pero ellos lo ayudaron a observar cada letra individualmente. La primera letra fue una ‘w’, la segunda una ‘e’. Luego hubo un espacio. Le siguió una ‘a’, luego una ‘p’, una ‘o’ y una ‘l’. Marvin hizo una pausa para descansar. Después de unos momentos, reanudaron y le dejaron ver la ‘o’, la ‘g’, la ‘i’, la ‘z’ y la ‘e’. Las siguientes dos palabras fueron ‘for’ y ‘the’. La última era larga, y Marvin necesitó otro descanso antes de poder abordarla. Comenzó con ‘i’, luego ‘n’ y luego ‘c’. Luego vinieron una ‘o’ y una ‘n’, seguidas de una ‘v’, una ‘e’, otra ‘n’ y una ‘i’. Después de una última pausa, Marvin reunió fuerzas para el último tramo. Leyó la ‘e’, la ‘n’, la ‘c’ y, por fin, la ‘e’ final, y se tambaleó de vuelta a sus brazos. ‘Creo’, murmuró por fin desde lo más profundo de su tórax corroído y vibrante, ‘que me siento bien al respecto’. Las luces se apagaron en sus ojos por última vez en su vida.
Hasta luego, y gracias por todo el pescado.

Douglas Adams
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