
Recuerdo constantemente una de las enseñanzas de mi Gurú sobre la felicidad. Ella dice que la gente tiende a pensar que la felicidad es un golpe de suerte, algo que tal vez te llegue como el buen tiempo si tienes la fortuna suficiente. Pero así no funciona la felicidad. La felicidad es consecuencia del esfuerzo personal. Luchas por ella, te esfuerzas por conseguirla, insistes en ella, e incluso a veces viajas por el mundo buscándola. Tienes que participar incansablemente en la manifestación de tus propias bendiciones. Y una vez que has alcanzado un estado de felicidad, nunca debes relajarte en su mantenimiento; debes hacer un gran esfuerzo para seguir nadando hacia esa felicidad para siempre, para mantenerte a flote sobre ella. Si no lo haces, consumirás tu satisfacción innata. Es fácil orar cuando estás angustiado, pero seguir orando incluso cuando la crisis ha pasado es como un proceso de sellado, que ayuda a tu alma a aferrarse a sus buenos logros.
Comer, rezar, amar

Elizabeth Gilbert
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