
Hace cuatro años los relojes empezaron a retroceder. Abro los ojos y no veo nada. No siento nada debajo ni encima de mí. Siento la ausencia de cosas. La ausencia de mi carne, mis huesos, mi cuerpo, mi mente. Todo lo que queda es la consciencia. No veo nada más que la ausencia de color. No es una oscuridad negra. Es simplemente la nada. El interior de un agujero negro. Recuerdo noticias de un agujero negro que acechaba en los confines de nuestro sistema solar. Hace todo ese tiempo. Hace cuatro años. Cuando los relojes empezaron a retroceder. No oigo nada. Hasta que hay algo. Una cosita. Una voz. Escucho. Hay más voces. Los sonidos son humanos. ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que oí a un humano? Los sonidos arañan mi atención ahora presente. Se clavan en mi oído. Son cosas horribles, miserables. Voces que gritan. Que se vuelven fuertes y desesperadas. ¿Cuántas voces? Miles de millones. Este es el nacimiento de nuestra especie. Nacemos gritando. Es todo lo que sabemos hacer. Hemos gritado por la eternidad. Dentro de este espacio vacío.

FK Preston
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras