
«¡Oh, si tan solo fuera posible encontrar la comprensión!», exclamó José. «Si tan solo hubiera un dogma en el que creer. Todo es contradictorio, todo tangencial; no hay certezas en ninguna parte. Todo puede interpretarse de una manera y luego en el sentido opuesto. Toda la historia del mundo puede explicarse como desarrollo y progreso, y también puede verse como nada más que decadencia y falta de sentido. ¿Acaso no hay verdad? ¿No hay doctrina real y válida?». El maestro nunca lo había oído hablar con tanta vehemencia. Caminó en silencio un rato y luego dijo: «Hay verdad, muchacho. Pero la doctrina que deseas, el dogma absoluto y perfecto que solo proporciona sabiduría, no existe. Tampoco deberías anhelar una doctrina perfecta, amigo mío. Más bien, deberías anhelar la perfección de ti mismo. La divinidad está dentro de ti, no en ideas ni en libros. La verdad se vive, no se enseña. Prepárate para los conflictos, José Knecht; veo que ya han comenzado».
El juego de abalorios

Hermann Hesse
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras