
(Respuesta a la propuesta de matrimonio del rey Erik XIV de Suecia:) «[S]uando percibimos… que el celo y el amor de su mente hacia nosotros no han disminuido, sin embargo, en parte nos duele no poder complacer a Su Alteza Serenísima con el mismo tipo de afecto. Y esto, en verdad, no sucede porque dudemos en modo alguno de su amor y honor, sino, como a menudo hemos testificado tanto de palabra como por escrito, que nunca hemos concebido un sentimiento de ese tipo de afecto hacia nadie. Por lo tanto, le rogamos a Su Alteza Serenísima una y otra vez que tenga a bien poner un límite a su amor, que no vaya más allá de las leyes de la amistad por el presente ni las ignore en el futuro. … Ciertamente pensamos que si Dios alguna vez dirige nuestros corazones a considerar el matrimonio, jamás aceptaremos ni elegiremos a ningún esposo ausente, por poderoso y rico que sea el príncipe. Pero que no debamos darle una respuesta hasta que hayamos visto su persona está tan lejos de la cosa en sí que ni siquiera lo hemos considerado. Siempre he dado tanto a su hermano… como también a su embajador la misma La misma respuesta, casi sin variación en las palabras, que no concebimos en nuestro corazón tomar un esposo, sino que elogiamos mucho esta vida de solteras, y esperamos que Su Alteza Serenísima no pierda más tiempo esperándonos.
Obras completas

Isabel I
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras