
Harry Potter —dijo muy suavemente. Su voz podría haber sido parte del fuego que escupía—. El niño que sobrevivió. Ninguno de los Mortífagos se movió. Estaban esperando. Todo estaba esperando. Hagrid forcejeaba, Bellatrix jadeaba, y Harry pensó inexplicablemente en Ginny, en su mirada ardiente, y en la sensación de sus labios sobre los suyos. Voldemort había alzado su varita. Su cabeza seguía inclinada hacia un lado, como la de un niño curioso, preguntándose qué pasaría si continuaba. Harry volvió a mirar los ojos rojos y deseó que sucediera ahora, rápido, mientras aún pudiera mantenerse en pie, antes de perder el control, antes de que el miedo lo traicionara. Vio la boca moverse y un destello de luz verde, y todo desapareció.
Harry Potter y las Reliquias de la Muerte

J.K. Rowling
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras