
34. El contacto sexual entre un chico y una chica es algo progresivo. En otras palabras, la cantidad de caricias, besos y tocamientos que se dan al principio tiende a aumentar a medida que se familiarizan y se sienten más cómodos el uno con el otro. De igual manera, la cantidad de contacto necesario para excitarse mutuamente aumenta día a día, lo que en muchos casos conduce a un acto de pecado y sus inevitables consecuencias. Los jóvenes cristianos que desean servir a Dios y vivir según sus preceptos deben resistir conscientemente esta progresión. Pueden resistir esta tendencia estableciendo controles deliberados sobre el aspecto físico de su relación desde la primera cita.
Vivir al límite: La guía de la próxima generación para un futuro con sentido

James C. Dobson
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