
Charlotte: «Es una lástima que no den diplomas por lo que aprendes en el centro comercial, porque podría graduarme con honores en esa materia. No, en serio. Desde que trabajo allí, me he convertido en una experta en todo lo relacionado con las compras. Por ejemplo, puedo decirte enseguida en quién desconfiar en el centro comercial: 1) La gente delgada que trabaja en Cinnabon. O sea, si no se comen lo que venden, ¿qué tan bueno puede ser? 2) Las vendedoras de los mostradores de maquillaje de las tiendas departamentales. No importa lo que te digan, comprar todo ese brillo de labios no te hará lucir como las modelos con labios carnosos de los carteles de la tienda. 3) Y lo más importante: el novio de mi mejor amiga, Bryant, que apareció en el patio de comidas con una misteriosa rubia del brazo.
Al fin y al cabo, vivimos en un mundo de centros comerciales.

Janette Rallison
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