
El día ha estado tan lleno de inquietud y preocupación, y nuestros corazones han estado tan llenos de maldad y de pensamientos amargos, y el mundo nos ha parecido tan duro e injusto. Entonces la Noche, como una gran madre amorosa, suavemente pone su mano sobre nuestra cabeza febril, y vuelve nuestros pequeños rostros manchados de lágrimas hacia el suyo, y sonríe; y aunque no habla, sabemos lo que diría, y apoyamos nuestra mejilla caliente y sonrojada contra su pecho, y el dolor desaparece. A veces, nuestro dolor es muy profundo y real, y nos quedamos ante ella en silencio, porque no hay palabras para nuestro dolor, solo un gemido. El corazón de la Noche está lleno de compasión por nosotros: no puede aliviar nuestro dolor; Ella toma nuestra mano entre las suyas, y el pequeño mundo se vuelve muy pequeño y muy lejano bajo nosotros, y, llevados en sus oscuras alas, pasamos por un momento a una Presencia más poderosa que la suya, y en la maravillosa luz de esa gran Presencia, toda la vida humana se extiende ante nosotros como un libro, y sabemos que el Dolor y la Tristeza no son más que ángeles de Dios.
Tres hombres en un barco

Jerome K. Jerome
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras