
¿Por qué?’ dice el niño.’¿Por qué? Porque mantenerse con vida es más importante que cualquier otra cosa.»¿Por qué mantenerse con vida es más importante que cualquier otra cosa?» Está a punto de responder, a punto de pronunciar las palabras correctas, pacientes y didácticas, cuando algo brota dentro de él. ¿Enojo? No. ¿Irritación? No: más que eso. ¿Desesperación? Tal vez: desesperación en una de sus formas menores. ¿Por qué? Porque le gustaría creer que está guiando al niño a través del laberinto de la vida moral cuando, correcta y pacientemente, responde a sus incesantes preguntas de ‘Por qué’. Pero ¿dónde hay alguna evidencia de que el niño absorba su guía o siquiera escuche lo que dice? Se detiene donde está en la concurrida acera. Inés y el niño también se detienen y lo miran con perplejidad. ‘Piénsalo de esta manera’, dice. ‘Estamos caminando por el desierto, tú, Inés y yo. Me dices que tienes sed y te ofrezco un vaso de agua. En lugar de beber el agua, la derramas en la arena. Dices que tienes sed de respuestas: ‘¿Por qué esto? ¿Por qué eso? Yo, porque soy paciente, porque te amo, te ofrezco una respuesta cada vez, que tú desechas en la arena. Hoy, por fin, estoy cansado de ofrecerte agua. ¿Por qué es importante seguir vivo? Si la vida no te parece importante, que así sea. Inés se lleva una mano a la boca con consternación. En cuanto al chico, su rostro se contrae en un ceño fruncido. Dices que me amas, pero no me amas —dice—. Solo finges.
La infancia de Jesús

JM Coetzee
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras