
Lo cierto es que la ciencia no ha refutado la existencia de Dios. Muchos científicos eminentes consideran que su trabajo y su fe son complementarios. Si bien la ciencia no puede darnos el sentido de la vida, la moralidad, el amor ni ninguna otra cosa que sea importante para nosotros, todos podemos aprender mucho sobre el mundo de Dios a través del descubrimiento científico. La verdadera tensión reside en la forma en que se informan los descubrimientos. La manera en que se comparten los datos revela algo sobre la presuposición de quien redacta el informe: si esa persona tiene un sesgo particular o si el informe es simplemente una observación neutral de los datos. Debido a las diferencias de cosmovisión, es comprensible que los científicos ateos y teístas interpreten los datos de manera diferente. Recurrirán a otros campos como la psicología, la filosofía o la teología. Todos debemos ser conscientes de los sesgos que introducimos en nuestro trabajo, incluida la ciencia. Puede que la Iglesia tenga fama de reprimir el descubrimiento científico, pero confío en que esto se está corrigiendo hoy en día gracias al alto nivel de trabajo académico que realizan cristianos eminentes en todos los campos de la ciencia.
Mentes claras y pies sucios: Un motivo para tener esperanza, un mensaje para compartir.

Jon Morrison
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras