
Irónicamente, para alguien que durante tanto tiempo había afirmado su individualidad como su primera y mejor defensa contra cualquier tipo de insulto, descubrí que la fe en mí mismo resultó ser la fortaleza menos formidable que poseía al enfrentarme solo a una inhumanidad organizada a una escala mucho mayor de la que jamás hubiera imaginado. La fe en mí mismo era importante, y sigue siéndolo para mi autoestima. Pero descubrí en prisión que la fe en mí mismo por sí sola, separada de otras lealtades más importantes, en última instancia no era rival para la crueldad que los seres humanos podían idear cuando carecían por completo de respeto a la dignidad humana que Dios les ha otorgado. Esta es la lección que aprendí en prisión. Es, quizás, la lección más importante que jamás haya aprendido.
La fe de mis padres: Memorias familiares

Juan McCain
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras