
Dios dice: «Yo juzgaré a mi pueblo con un solo criterio que importa. Es muy sencillo. ¿Hay gente con hambre? Denles de comer. ¿Hay gente enferma? Ayúdenla. ¿Hay gente oprimida? Defiéndanla. ¿Hay viudas solas? Visítenlas. ¿Hay niños sin educación? Enséñenles. ¿Hay gente rechazada por el color de su piel? Háganse amigos de ellos». La viuda de Sarepta alimentó a Elías aunque solo tenía un puñado de harina y un poco de aceite en una jarra. (1 Reyes 17:7-24) En esta historia, ella es generosa sin reservas. Le da a Elías lo último que tiene. Todos deberíamos detenernos de vez en cuando a preguntarnos si vivimos con ese espíritu generoso. Tal vez tengamos abundancia de aceite y harina en nuestras tinajas. Tal vez solo tengamos un poco. Tal vez tengamos una tinaja enorme de harina, o tal vez una muy pequeña. No importa lo que tengamos, aún podemos aprender a vivir con un espíritu generoso.

Juan Ortberg
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras