
Tal vez sea como dijiste antes, que todos nos estamos abriendo. Como si cada uno de nosotros comenzara siendo un recipiente hermético. Y luego pasan cosas: estas personas nos abandonan, o no nos aman, o no nos entienden, o nosotros no las entendemos, y perdemos, fracasamos y nos lastimamos mutuamente. Y el recipiente comienza a agrietarse en lugares. Y quiero decir, sí, una vez que el recipiente se abre, el final se vuelve inevitable. Una vez que comienza a llover dentro del Osprey, nunca se remodelará. Pero hay todo este tiempo entre cuando las grietas comienzan a abrirse y cuando finalmente nos desmoronamos. Y es solo en ese tiempo que nos vemos unos a otros, porque vemos fuera de nosotros mismos a través de nuestras grietas y hacia los demás a través de las suyas. ¿Cuándo nos vimos cara a cara? No hasta que viste mis grietas y yo vi las tuyas. Antes de eso, solo estábamos mirando ideas el uno del otro, como mirar la persiana de tu ventana, pero nunca viendo dentro. Pero una vez que el recipiente se agrieta, la luz puede entrar. La luz puede salir.
Ciudades de papel

Juan Verde
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras