
No sé por qué me gusta tanto este pequeño café. Está sucio y triste, triste. No es que tenga nada que lo distinga de otros cien; no lo tiene. Ni que los mismos tipos extraños vengan aquí todos los días, a quienes uno podría observar desde su rincón y reconocer y, más o menos (con un fuerte énfasis en menos), comprender. Pero, por favor, no piensen que esos paréntesis son una confesión de mi humildad ante el misterio del alma humana. Para nada; no creo en el alma humana. Nunca he creído. Creo que las personas son como maletas: llenas de ciertas cosas, puestas en marcha, lanzadas de un lado a otro, desechadas, tiradas, perdidas y encontradas, medio vacías de repente, o comprimidas hasta engordar más que nunca, hasta que finalmente el Portero Supremo las sube al Tren Supremo y se alejan traqueteando…
Je ne parle pas français

Katherine Mansfield
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras