
Cuando aparece la verdadera felicidad, el ego se aburre de ella: es demasiado simple, demasiado ordinaria, y no nos hace sentir especiales ni superiores. No elimina nuestros problemas, que es la idea que el ego tiene de la felicidad. El ego no quiere más dificultades: ni más enfermedades, ni más necesidad de dinero, ni más trabajo, ni más malos sentimientos, solo placer y dicha infinitos. Tal perfección es la idea que el ego tiene de una vida exitosa. Sin embargo, la felicidad con la que sueña el ego jamás será alcanzada por nadie. El ego niega la realidad de esta dimensión, donde los desafíos son necesarios para la evolución y los estados de dicha y el placer van y vienen.
¿Y ahora?: Recordatorios para vivir el momento presente

Lago Gina
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