
Jamás iríamos de compras juntos ni nos comeríamos un pastel entero mientras nos quejábamos de los hombres. Él jamás me invitaría a cenar a su casa ni a una barbacoa. Jamás seríamos amantes. Pero existía una alta probabilidad de que uno de nosotros fuera la última persona que el otro viera antes de morir. No era amistad en el sentido tradicional, pero era amistad. Había varias personas en las que confiaría mi vida, pero no hay nadie más en quien confiaría mi muerte. Jean-Claude e incluso Richard intentarían mantenerme con vida por amor o algo parecido. Incluso mi familia y otros amigos lucharían por mantenerme con vida. Si yo quisiera morir, Edward me lo daría. Porque ambos entendemos que no es a la muerte a lo que tememos. Es a vivir.
Mariposa de obsidiana

Laurell K. Hamilton
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras