
El 11 de septiembre de 2008, durante una reunión del Club Valdai con Vladimir Putin en Sochi, Carrère d’Encausse preguntó a Putin si respondería positivamente a la demanda de Kokoity de integrar Osetia del Sur en la Federación Rusa. Ella escribió: “Vladimir Putin respondió con la mayor firmeza que tal hipótesis quedaba descartada. Explicó que si bien Rusia, en este caso concreto, no podía ignorar la voluntad del pueblo osetio de ser independiente, se mantenía firme respecto al principio de respetar la inviolabilidad de las fronteras existentes. Este principio, según él, se aplicaba sin excepción a la Federación Rusa, que, por lo tanto, no podía acoger en su seno a una nación o territorio que así lo deseara”. El doble discurso de Putin (habla de la “inviolabilidad de las fronteras existentes” justo después de haber modificado las fronteras de Georgia por la fuerza) la lleva a la —ingenua— conclusión de que “la rotunda negativa a la demanda osetia de integración en Rusia deja clara la postura rusa: la intervención de agosto en Georgia… podría conducir a la solución de un conflicto entre Georgia y sus minorías separatistas, [pero] en ningún caso a un asunto de interés para Rusia”. [237]
Las guerras de Putin: El auge del nuevo imperialismo ruso

Marcel H. Van Herpen
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