
Cuando Dios piensa en ti, busca tu bienestar; tiene planes para llevarte más lejos, más profundo y más alto de lo que jamás imaginaste. Este proceso comienza cuando buscas a Dios y pasas tiempo con él. Busca cada oportunidad para conocer a Dios. Considera tu rutina diaria. ¿Qué incluye? ¿Hacer ejercicio en el gimnasio? ¿Ir a la oficina de correos? ¿La hora del almuerzo? ¿El trayecto al trabajo? Busca maneras de incluir a Dios en tus actividades. Invítalo a que te acompañe hablando con él. Busca momentos, aunque sean solo diez o veinte segundos, para estar a solas con él. Dios recompensará tus esfuerzos a medida que transformes tu vida interior para que se centre en él. Al buscar a Dios, te encontrarás morando en él. -Hambriento de Dios
Hambrienta de Dios: Escuchando la voz de Dios en lo ordinario y lo cotidiano.

Margaret Feinberg
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