
Las religiones son sistemas metafóricos que nos brindan espacios más amplios para albergar nuestras vidas. Una vida espiritual nos permite trascender el ego y adentrarnos en algo más universal. La experiencia religiosa nos transporta fuera del tiempo cronológico, hacia la eternidad. Nos abrimos a algo más completo y hermoso. Esta perspectiva más amplia es quizás el aspecto más magnífico de una experiencia religiosa. En cierto sentido, Karl Marx tenía razón al afirmar que la religión es el opio del pueblo. Sin embargo, se equivocó al menospreciarla. La religión puede brindarnos herramientas para elevarnos por encima de nuestro sufrimiento y contemplarlo con una mente abierta y compasiva. Esto nos ayuda a calmarnos y a conectar con todos los que sufren en el mundo. Desde el principio de los tiempos, hemos anhelado la paz ante la muerte, la pérdida, la ira y el miedo. De hecho, a menudo es el trauma lo que nos lleva hacia lo sagrado, y es lo sagrado lo que nos salva.
En busca de la paz: Crónicas del peor budista del mundo

María Pipher
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras