
¡He aquí! Mi Dios, sin mérito alguno de mi parte, por su pura y gratuita misericordia, me ha dado (a mí, una criatura indigna, condenada y despreciable) todas las riquezas de la justificación y la salvación en Cristo. Pues bien, si un Padre así me ha colmado de estas inestimables riquezas suyas, ¿por qué no habría de hacer yo, con alegría, de todo corazón y con ferviente voluntad, todo aquello que sé que le agradará y será aceptable a sus ojos? Por lo tanto, me entregaré, como una especie de Cristo, a mi prójimo, como Cristo se ha entregado a mí; y no haré nada en esta vida, excepto lo que vea que será necesario, beneficioso y saludable para mi prójimo, ya que por la fe abundo en todas las cosas buenas en Cristo.
Libertad de un cristiano

Martín Lutero
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras