Mervyn Peake

Gormenghast. Retraído y ruinoso, se cierne en la penumbra: la mampostería inmemorial, las torres, los terrenos. ¿Se está corroyendo todo? No. A través de una avenida de agujas flota un céfiro; un pájaro silba; un arroyo se aleja de un río obstruido. En lo profundo de un puño de piedra se retuerce la mano de una muñeca, cálida y rebelde sobre la palma helada. Una sombra cambia de longitud. Una araña se agita… Y la oscuridad serpentea entre los personajes. – Gormenghast
– Mervyn Peake –

Mervyn Peake

 

© Licencia cedida a FraseaME. Licencia CC BY-NC 4.0
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