
Sam despertó con una sensación de alivio absoluto, profundo e increíble. Cerró los ojos en cuanto los abrió, temiendo que estar despierto solo invitara a que apareciera algo terrible. Astrid había regresado. Y estaba dormida con la cabeza sobre su brazo. Su brazo estaba dormido, completamente entumecido, pero mientras esa cabeza rubia estuviera allí, su brazo podía permanecer entumecido. Olía a pinos y humo de fogata. Abrió los ojos, cauteloso, casi estremeciéndose, porque la FAYZ no tenía por costumbre permitirle una felicidad pura e inalterada. La FAYZ tenía por costumbre pisotear cualquier cosa que se pareciera mínimamente a la felicidad. Y este nivel de felicidad seguramente tentaba la venganza. Desde esta altura, la caída podía ser muy, muy larga.
Miedo

Michael Grant
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras