
Sus alas angelicales se ennegrecieron cuando la furia oscura asaltó su mente. Invocando nuevas fuerzas del poder impío que asolaba su alma, sumido en una desesperación extrema por la corrupción de la luz sagrada en su interior, combatió tanto a aliados como a enemigos, empeñado en destruir a ambos bandos para acallar las energías oscuras en ese mismo instante. Durante días y noches, el guerrero solitario se bañó en la sangre de ángeles y demonios. Y cuando todo terminó, se encontró solo en tierra contaminada, con el alma corrompida. Fue desterrado para siempre del Cielo, e incluso el Infierno no tenía cabida para una criatura que parecía preferir el Olvido al Caos. El ángel oscuro, no tan alejado de su antiguo ser como sus superiores parecían creer, murió al borde de los acantilados, sumido en la más absoluta soledad y desesperación.
Raventide

Millas TA
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