
Considerando así cuánto honor se le otorga a la antigüedad, y cuántas veces —dejando de lado infinitos otros ejemplos— se ha comprado un fragmento de una estatua antigua a un precio elevado porque alguien quiere tenerlo cerca, honrar su casa con él y poder hacerlo imitado por aquellos que se deleitan en ese arte, y cómo estos últimos se esfuerzan luego con toda diligencia por representarlo en todas sus obras; Y viendo, por otro lado, que las obras más virtuosas que nos muestran las historias, realizadas por antiguos reinos y repúblicas, por reyes, capitanes, ciudadanos, legisladores y otros que trabajaron por su patria, son más admiradas que imitadas —de hecho, son tan rehuídas por todos en todo lo más mínimo que no queda rastro de esa antigua virtud— no puedo sino asombrarme y lamentar… De esto se desprende que el número infinito de quienes leen [las historias] se deleitan al oír la variedad de sucesos que contienen sin pensar en imitarlos, considerando que la imitación no solo es difícil sino imposible, como si el cielo, el sol, los elementos y los hombres hubieran variado en movimiento, orden y poder respecto a lo que eran en la antigüedad. Por lo tanto, deseando apartar a los hombres de este error, he considerado necesario escribir sobre todos esos libros de Tito Livio…
Los discursos

Nicolás Maquiavelo
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras