
Fe, esperanza y caridad van de la mano. La esperanza se practica mediante la virtud de la paciencia, que continúa haciendo el bien incluso ante el aparente fracaso, y mediante la virtud de la humildad, que acepta el misterio de Dios y confía en él incluso en tiempos de oscuridad. La fe nos dice que Dios entregó a su Hijo por nosotros y nos da la certeza victoriosa de que es verdad: ¡Dios es amor! Así, transforma nuestra impaciencia y nuestras dudas en la firme esperanza de que Dios sostiene el mundo en sus manos y que, como lo indica la dramática imagen del final del Libro del Apocalipsis, a pesar de toda oscuridad, finalmente triunfa en gloria. La fe, que ve el amor de Dios revelado en el corazón traspasado de Jesús en la cruz, da origen al amor. El amor es la luz —y, en última instancia, la única luz— que siempre puede iluminar un mundo oscurecido y darnos el valor necesario para seguir viviendo y trabajando. El amor es posible, y podemos practicarlo porque fuimos creados a imagen de Dios. Experimentar el amor y, de este modo, hacer que la luz de Dios entre en el mundo: esta es la invitación que quisiera extender con la presente encíclica.
Dios es amor: Deus Caritas Est

Papa Benedicto XVI
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras