
La moralidad implica elección. La elección implica prioridades. Las prioridades implican una jerarquía. Una jerarquía implica algo en la cima, un estándar. Ese es el bien supremo. Si no existe un bien supremo, no existe jerarquía, no existen prioridades. Si no existen prioridades, no se pueden tomar decisiones inteligentes. Si no se pueden tomar decisiones morales inteligentes, no existe moralidad. Aún se puede guiar la vida por los sentimientos o por las modas sociales, pero eso no es elección; no es una elección libre, responsable ni moral. Tanto los sentimientos como las modas nos impulsan; somos pasivos. Pero la elección moral es nuestra propia responsabilidad; somos activos. Somos responsables de nuestras elecciones, pero no de nuestros sentimientos ni de las modas de nuestro entorno.
Tomar decisiones: Sabiduría práctica para las decisiones morales cotidianas

Peter Kreeft
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