
Para adorar, uno debe ser inferior. Pero las Tres Personas de la Santísima Trinidad son iguales; ninguna es superior, ninguna es inferior. El Hijo, igual en todo al Padre, puede amar al Padre; no puede adorarlo. Deseando ofrecer a su Padre una forma de amor concebida divinamente, el Verbo decretó hacerse hombre. Igual al Padre, se hará inferior a Él, no como Dios, sino como hombre; y así, podrá adorarlo. En el cielo, no puede adorar; en la tierra sí puede… Incluso si Adán no hubiera pecado, el Verbo se habría hecho hombre igualmente. … el motivo por el cual el Verbo vino a la tierra fue la adoración que deseaba ofrecer a su Padre. La expiación del pecado era secundaria en el plan divino… Al venir a la tierra, el Verbo no pierde nada de su majestad soberana. Se vuelve inferior al Padre, pero permanece como el Infinito. Inferior al Padre, puede adorarlo; infinito, puede adorarlo infinitamente. Desde que el Verbo se hizo hombre, existe en esta pequeña tierra nuestra alguien capaz de ofrecer al Dios infinito una adoración infinita: el Verbo de Dios hecho carne.
Cómo orar bien

Raoul Plus
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