
Si uno la observa a simple vista, solo verá un arroyo que desciende de la montaña. Pero si uno la percibe con sabiduría, descubrirá que este pequeño arroyo tiene la fuerza para superar cualquier obstáculo: grandes rocas, árboles, cualquier cosa que se interponga en su camino. ¿Y por qué tiene esa fuerza? Porque ajusta su curso al encontrarse con obstáculos. El agua simplemente fluye, naturalmente. No ve un desafío en los obstáculos. No le dice al obstáculo: «Estás en mi camino. Por favor, apártate para que pueda seguir». ¡No! Al encontrarse con un obstáculo, cambia ligeramente su curso, pero nunca deja de fluir. Su objetivo principal es llegar a su destino y no enredarse con obstáculos. Y todo esto es posible porque ha sido dotada de esta maravillosa capacidad de cambiar de rumbo.
¡El karma no es tan cruel!

Rashmi Rathi
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