
Querían que sus hijas estuvieran a salvo. Que hicieran lo que tenían que hacer para adaptarse, para someterse, para sobrevivir, para crecer. Querían que sus hijas nunca crecieran. Que nunca dejaran de arder. Querían que sus hijas dijeran «que le jodan», que vieran a través de las mentiras, que conocieran su propia fuerza. Querían que sus hijas creyeran que las cosas podían ser diferentes esta vez, y querían que fuera verdad. A veces se preguntaban si habían cometido un error. Si era peligroso domar lo salvaje, robarle las palabras que una niña podría usar para nombrar su yo secreto. Se preguntaban sobre las consecuencias de enseñarle a una niña que era débil en lugar de advertirle que era fuerte. Se preguntaban, si saber era poder, qué pasaba con el poder que se negaba a conocerse a sí mismo; se preguntaban qué pasaba con lo que no podía ser satisfecho, con el dolor que no podía ser sentido, con una rabia que no podía ser expresada.
Chicas en llamas

Robin Wasserman
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras