
El chisme reduce al otro a él/ella, y esta reducción me resulta intolerable. Para mí, el otro no es ni él ni ella; el otro solo tiene un nombre propio, o su propio nombre. El pronombre de tercera persona es un pronombre perverso: es el pronombre de la no persona, ausenta, anula. Cuando me doy cuenta de que el discurso común se apodera de mi otro y me lo restituye en la forma insípida de un sustituto universal, aplicado a todo lo que no está aquí, es como si viera a mi otro muerto, reducido, guardado en una urna en la pared del gran mausoleo del lenguaje. Para mí, el otro no puede ser un referente: nunca eres otra cosa que tú, no quiero que el Otro hable de ti.
Discurso amoroso: Fragmentos

Roland Barthes
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras