
Cuando alguien muere, puede tener cualquier edad que recuerdes, ¿no?, preguntó. Mientras intentaba pensar en una respuesta, continuó: «Probablemente piensas en la Tess adulta porque todavía eras cercana a ella. Pero cuando desperté, pensé en ella cuando tenía tres años, con una falda de hadas que le compré en Woolworth’s y un casco de policía. Su varita era una cuchara de madera. Ayer en el autobús, me imaginé que la sostenía en brazos cuando tenía dos días. Sentí su calor. Recordé todos sus deditos aferrados al mío, tan pequeños que ni siquiera se juntaban. Recordé la forma de su cabeza y cómo le acariciaba la nuca hasta que se dormía. Recordé su olor. Olía a inocencia. Otras veces tiene trece años y es tan bonita que me preocupo por ella cada vez que veo a un hombre mirándola. Todas esas Tesses son mi hija».
Hermana

Rosamund Lupton
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras