
Ahora bien, Woolf llama a su bastión ficticio del privilegio masculino Oxbridge, así que yo llamaré al mío Yarvard. Aunque no puede asistir a Yarvard por ser mujer, Judith solicita alegremente la admisión en, llamémoslo, Smithcliff, una prestigiosa universidad para mujeres. Se le niega la admisión con el argumento de que las residencias y las aulas no pueden acomodar sillas de ruedas, que su forma de hablar interferiría con sus clases de elocución y que su presencia molestaría a las demás estudiantes. También se insinúa que no es una buena candidata para casarse con los hombres de la universidad de élite de la que Smithcliff es una «escuela hermana» que provee novias. La carta pregunta por qué no la han internado. Cuando va al edificio administrativo para protestar por la decisión, no puede subir la escalinata de mármol del edificio de estilo neoclásico griego. Este edificio fue diseñado para evocar una conexión con el mundo clásico, que practicaba el infanticidio de recién nacidos discapacitados.

Rosemarie Garland-Thomson
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