
La actitud de Kate Walker es característica de la determinación de las feministas contemporáneas de no rechazar la feminidad, sino de despojarla de sus connotaciones negativas, de reivindicarla y reformularla: «Nunca me ha preocupado que la asociación del bordado con la feminidad, la dulzura, la pasividad y la obediencia pueda subvertir la intención feminista de mi trabajo. La feminidad y la dulzura forman parte de la fortaleza femenina. La pasividad y la obediencia, además, son precisamente lo opuesto a las cualidades necesarias para realizar un esfuerzo sostenido en el bordado. Lo que se requiere son habilidades físicas y mentales, un juicio estético refinado en color, textura y composición; paciencia durante un largo periodo de formación; y una individualidad asertiva en el diseño (y, por consiguiente, la desobediencia a las convenciones estéticas). La fortaleza serena no debe confundirse con una vulnerabilidad inútil».
La puntada subversiva: el bordado y la construcción de lo femenino

Rozsika Parker
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras