
Entre las mujeres existía una extraña pero universal comprensión. En cierto modo, todas conocían, todas entendían, el miedo a ser superadas en número, a sentirse indefensas. Les palpitaba el pecho al recordar las veces que salían de las tiendas y las seguían. Los golpes en las ventanillas del coche mientras esperaban solas en un semáforo en rojo, y los desconocidos que les pedían que las llevaran. Beber demasiado y perder la fuerza para decir que no. Sonreír a hombres desconocidos que las acosaban, sin querer herir sus sentimientos, sin querer armar un escándalo. Todas las mujeres recordaban estas cosas, aunque nunca les hubieran sucedido personalmente. Era parte de su inconsciente colectivo.
El guardián de los melocotones

Sarah Addison Allen
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras