
Mientras nos adentrábamos en la noche sin luna, las gotas de lluvia danzaban bajo nuestros faros como las luciérnagas de mi infancia. Maldije en silencio la fragilidad de la felicidad y dudé de que alguna vez hubiera existido para mí. Recordaba tiempos más felices, sin embargo, y esos recuerdos revoloteaban en mi mente como luciérnagas, atrayéndome con su esplendor esquivo. Pero perseguir recuerdos no ofrecía más esperanza que atrapar luciérnagas. Los sentimientos buscados se desvanecían o perdían su magia al examinarlos, lejos de la belleza verde brillante que se veía a lo lejos. Así que miré hacia adelante y seguí soñando en la oscuridad, con la esperanza de encontrar algún día a alguien que me amara.
El abogado despiadado

Scott Gaille
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras