
Ella era una víctima, hasta que decidió que no lo era. Hasta que se dio cuenta de que solo ella tenía la última palabra sobre su condición de víctima. Que era una elección. Su elección. Antes de eso, permitió que las acciones de otros la definieran. Permitió que circunstancias dolorosas e injustas dictaran cómo se presentaba al mundo. Renunció al control de quién era y quién quería ser, en casa —pero perdida— en la vida de una víctima. Así que tomó la decisión de encontrarse a sí misma. No podía asumir la responsabilidad de todo lo que le había sucedido. A todos nos pasan cosas malas, incluso cuando no las buscamos. Pero podía asumir la responsabilidad de su respuesta a todo. A todo. En el momento en que eligió hacerlo, encendió una fuerza que había olvidado hacía mucho tiempo y vio, por fin, nuevas posibilidades para su vida. Abrió la puerta a una sanación más profunda y a un sinfín de oportunidades para un cambio real. En el preciso instante en que eligió asumir la responsabilidad de su vida, reconoció su poder como nunca antes. Y nunca más fue una víctima.

Scott Stabile
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras