
Hoy, elijo no dar mi vida por sentada. Elijo no considerar como algo natural el hecho de tener salud, comida en mi refrigerador y agua potable. No son algo natural para muchas personas en nuestro mundo. El hecho de estar a salvo y (relativamente) cuerda no son cosas naturales. El haber nacido en una familia que me ama y en un país no devastado por la guerra no son cosas naturales. Es imposible enumerar todas las circunstancias de mi vida que he dado por sentadas. Todas las necesidades básicas que he tenido cubiertas, todas las amistades, las oportunidades laborales, las bendiciones económicas… la lista, en verdad, es interminable. El hecho de respirar es un milagro, uno que rara vez me detengo a apreciar. Me detengo ahora mismo para agradecer todo lo que soy y todo lo que he recibido. Me detengo ahora mismo para agradecer cada placer y cada dolor que han contribuido a que sea quien soy hoy, sentada aquí escribiendo estas palabras. Estoy agradecida por mi vida. Este momento es una bendición. Cada respiración, un regalo. El hecho de haber dado tantas cosas por sentado también es un regalo. Pero no es así como quiero vivir, no cuando la gratitud es una opción, no cuando el asombro y la admiración son posibilidades. Elijo la gratitud. Elijo el asombro. Elijo la admiración. Elijo todo aquello que me sugiere que me abro a la milagrosa realidad de simplemente estar vivo un instante más.

Scott Stabile
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