
Estoy aprendiendo a practicar la gratitud por tener un cuerpo sano, aunque sea más redondeado de lo que me gustaría. Estoy aprendiendo a ocupar todo el espacio que necesito, literal y figuradamente, a pesar de que vivimos en un mundo que quiere que las mujeres sean pequeñas y silenciosas. Alimentar el cuerpo, admitir el hambre, mirar el apetito de frente sin miedo ni vergüenza: esto es un trabajo controvertido en nuestra cultura. Parte de ser cristiana implica practicar la gracia en todo tipo de cosas, grandes y pequeñas, y cotidianas, y mi cuerpo me da la oportunidad de demostrar gracia, de reconciliarme con la imperfección cada vez que me miro en el espejo. En mis mejores días, practico la gracia y la paciencia conmigo misma, sabiendo que no puedo ofrecer gracia y paciencia si no las he experimentado.
Pan y vino: Una carta de amor a la vida alrededor de la mesa con recetas

Shauna Niequist
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras