
Las actitudes liberales hacia el otro se caracterizan por el respeto a la alteridad, la apertura hacia ella y un temor obsesivo al acoso. En resumen, el otro es bienvenido en la medida en que su presencia no sea intrusiva, en la medida en que no sea realmente el otro. La tolerancia, por lo tanto, coincide con su opuesto. Mi deber de ser tolerante con el otro significa, en efecto, que no debo acercarme demasiado a él o ella, no invadir su espacio; en resumen, que debo respetar su intolerancia hacia mi excesiva proximidad. Esto se está convirtiendo cada vez más en el derecho humano central de la sociedad capitalista avanzada: el derecho a no ser «acosado», es decir, a mantener una distancia segura de los demás.
Contra los derechos humanos

Slavoj Žižek
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