
Por el momento, estaba a salvo allí, en el patio de recreo, pero en todo el mundo la gente sufría, moría de hambre, huía, se mataba entre sí en sus guerras. ¡Cuánta energía dedicaban a hacerse daño! ¡Qué poca a salvarse! ¿Cambiaría alguna vez? ¿Qué haría falta para que cambiara? Pensó en la mano de Luxa apretada contra la pata de Ripred. Eso era lo que hacía falta. Que la gente rechazara la guerra. No una o dos personas, sino todas. Que dijeran que era una forma inaceptable de resolver sus diferencias. Por lo que parecía, la raza humana tenía mucho que evolucionar antes de que eso sucediera. Quizás era imposible. Pero quizás no. Como dijo Vikus, nada pasaría a menos que lo desearas. Si tenías esperanza, quizás podrías encontrar la manera de cambiar las cosas. Porque si lo pensabas bien, había muchas razones para intentarlo.
Gregor y el Código de la Garra

Suzanne Collins
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