
Los verdaderamente sabios son mansos. Sin embargo, ser pequeño y manso no te hace débil. Armarse con el verdadero conocimiento genera una gran confianza y un espíritu audaz que te convierte en un león de Dios. El Creador no quiere que sufras, pero la sociedad nos condiciona a aceptar el sufrimiento, la debilidad y la pasividad, creyendo que tales condiciones son favorables a Dios. La debilidad no es una virtud alabada por Dios. ¿Cómo podría desear que fueras débil si nos dice que nos mantengamos firmes en nuestra conciencia? Hacerlo requiere fortaleza. Sin embargo, hay una diferencia entre la arrogancia, cuando se infla el ego, y la confianza, cuando uno se acerca verdaderamente a Dios. Una se siente grande, mientras que la otra se siente pequeña. ¿Por qué? Porque un hombre sabio comprende que es solo un pequeño guisante en un mar de átomos infinitos, y que, al final, todos estamos conectados. ¿Y no sabías que cuanto más pequeña es una criatura, más audaz es su espíritu?
Levántate y saluda al sol: Los escritos de Suzy Kassem

Suzy Kassem
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