
Por lo tanto, todo el ombligo y la parte conjuntiva que podemos suponer en Adán, era su dependencia de su Creador y la conexión que necesariamente debía tener con el cielo, que era el Hijo de Dios. Pues al no depender de ningún ser superior sino Dios, en el acto de su creación puede concebirse alguna conexión, y Adán pudo haber sido en un instante todo ombligo con su Creador. Y aunque desde su carnalidad y existencia corporal, la conjunción no parezca más cercana que la causalidad y el efecto, sin embargo, en su parte inmortal y divina parecía mantener una coherencia más estrecha, e incluso un vínculo umbilical con Dios mismo. Y así, aunque la propiedad de esta parte se encuentre solo en algunos animales, y hay muchas especies que no tienen ombligo, existe un vínculo y una conexión común, un ligamento general y una obligación necesaria de todos para con Dios. Por lo cual, aunque actúan a distancia y parecen estar separados, mantienen una continuidad con su Creador. Cualquier concatenación o unión conservativa, cuando su voluntad la divida, la deje ir o la separe, caerán de su existencia, esencia y operaciones; en resumen, deberán retirarse a su nada primigenia y encogerse de nuevo en ese Caos.
Pseudodoxia Epidemica: o Investigaciones sobre verdades comúnmente asumidas

Thomas Browne
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