
medida que el neoliberalismo libra una guerra contra los bienes públicos y la idea misma de lo público, incluyendo la ciudadanía más allá de la mera pertenencia, reduce drásticamente la vida pública sin aniquilar la política. Persisten las luchas por el poder, los valores hegemónicos, los recursos y las trayectorias futuras. Esta persistencia de la política en medio de la destrucción de la vida pública, y especialmente de la vida pública educada, combinada con la mercantilización de la esfera política, es parte de lo que hace que la política contemporánea sea particularmente poco atractiva y tóxica: llena de diatribas y poses, vacía de seriedad intelectual, complaciente con un electorado inculto y manipulable y con unos medios corporativos ávidos de celebridades y escándalos. El neoliberalismo genera una situación política sin instituciones democráticas que apoyen a un público democrático y todo lo que este representa en su mejor expresión: pasión informada, deliberación respetuosa, soberanía aspiracional y una contención firme de los poderes que podrían anularla o socavarla.
Desmantelando el Demos: La revolución sigilosa del neoliberalismo

Wendy Brown
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras