
Ahora bien, (obviamente) la veracidad de una oración —incluso cuando consideramos que su significado es fijo— depende del mundo que estemos considerando. «Brown es Primer Ministro» es verdadero en el mundo real, pero, dado que Brown no necesariamente tuvo que ser Primer Ministro, existen innumerables mundos en los que «Brown es Primer Ministro» es falso: en esos mundos, Brown no sucedió a Tony Blair, o nunca se dedicó a la política, o ni siquiera existió. Y en otros mundos, otra persona es Primer Ministro: David Cameron, P.F. Strawson, yo, Madonna o el Pato Lucas. En otros, no existe el cargo de Primer Ministro, ni siquiera Gran Bretaña; y así sucesivamente. Por lo tanto, el valor de verdad de una oración o proposición dada varía de un mundo a otro.
Filosofía del lenguaje: una introducción contemporánea

William G. Lycan
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