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Aristóteles

También debemos considerar si el alma es divisible o carece de partes, y si es homogénea en todas partes o no; y si no es homogénea, si sus diversas formas difieren específica o genéricamente; hasta el momento, quienes han discutido e investigado el alma parecen haberse limitado al alma humana. Debemos tener cuidado de no ignorar la cuestión de si el alma puede definirse en una sola descripción, como ocurre con el animal, o si no debemos dar una descripción separada de cada tipo de alma, como hacemos con el caballo, el perro, el hombre, el dios (en este último caso, el universal, animal —y también cualquier otro predicado común— es o bien nulo o posterior). Además, si lo que existe no es una pluralidad de almas, sino una pluralidad de partes de una sola alma, ¿qué debemos investigar primero, el alma entera o sus partes? También es un problema difícil decidir cuáles de estas partes son intrínsecamente distintas entre sí. Nuevamente, ¿qué debemos investigar primero, estas partes o sus funciones, la mente o el pensamiento, la facultad o el acto de sentir, etc.? Si la investigación de las funciones precede a la de las partes, surge la siguiente pregunta: ¿no deberíamos considerar antes los objetos correlativos, por ejemplo, los de los sentidos o del pensamiento? Parece útil no solo para descubrir las causas de las propiedades incidentales de las sustancias conocer la naturaleza esencial de esas sustancias (como en matemáticas es útil para comprender la propiedad de la igualdad de los ángulos interiores de un triángulo con dos ángulos rectos conocer la naturaleza esencial de la recta y la curva, o de la línea y el plano), sino también a la inversa, pues el conocimiento de la naturaleza esencial de una sustancia se ve ampliamente favorecido por el conocimiento de sus propiedades: porque, cuando podemos dar una explicación conforme a la experiencia de todas o la mayoría de las propiedades de una sustancia, estaremos en la posición más favorable para decir algo valioso sobre la naturaleza esencial de ese tema: en toda demostración se requiere una definición de la esencia como punto de partida, de modo que las definiciones que no nos permiten descubrir las propiedades incidentales, o que no facilitan siquiera una conjetura sobre ellas, deben ser obviamente, todas y cada una, dialécticas e inútiles. —de Sobre el alma: Libro I
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Sosteniendo como lo hacemos que, si bien el conocimiento de cualquier tipo es algo que debe ser honrado y apreciado, un tipo de él puede, ya sea por su mayor exactitud o por una mayor dignidad y mayor maravilla en sus objetos, ser más honorable y precioso que otro, por ambas razones nos veríamos naturalmente impulsados a colocar en primer lugar el estudio del alma. El conocimiento del alma contribuye sin duda en gran medida al avance de la verdad en general y, sobre todo, a nuestra comprensión de la Naturaleza, pues el alma es en cierto sentido el principio de la vida animal. Nuestro objetivo es captar y comprender, primero su naturaleza esencial y, segundo, sus propiedades; de estas, se cree que algunas son afecciones propias del alma misma, mientras que otras se consideran ligadas al animal debido a la presencia del alma. Alcanzar cualquier conocimiento sobre el alma es una de las cosas más difíciles del mundo. Como la forma de pregunta que aquí se presenta, a saber: La pregunta «¿Qué es?» se repite en otros campos, podría suponerse que existiera un único método de investigación aplicable a todos los objetos cuya naturaleza esencial estamos tratando de determinar (como *existe* para las propiedades incidentales el único método de demostración); en ese caso, lo que tendríamos que buscar sería ese método único. Pero si no existe tal método único y general para resolver la cuestión de la esencia, nuestra tarea se vuelve aún más difícil; en el caso de cada tema diferente tendremos que determinar el proceso de investigación apropiado. Si a esto hay una respuesta clara, por ejemplo, que el proceso es la demostración o la división, o algún otro método conocido, muchas dificultades y dudas aún nos asedian: ¿con qué hechos comenzaremos la investigación? Porque los hechos que forman los puntos de partida en diferentes temas deben ser diferentes, como por ejemplo en el caso de los números y las superficies. Primero, sin duda, es necesario determinar en cuál de los *summa genera* reside el alma, qué *es*; ¿Es «un esto-algo», una sustancia, o es un quale o un quantum, o algún otro de los tipos de predicados restantes que hemos distinguido? Además, ¿pertenece el alma a la clase de los existentes potenciales, o no es más bien una actualidad? Nuestra respuesta a esta pregunta es de suma importancia. —de _Sobre el alma: Libro I_
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